Serranía de Cuenca · 5 lugares

Cascadas y saltos de agua de la Serranía de Cuenca

Las cascadas de la Serranía de Cuenca nacen de las tobas: la del Molino de la Chorrera, donde el Júcar da su primer gran salto junto a Tragacete; las del Cuervo, en una barrera de 300 m; y las Chorreras del Cabriel, en Víllora, con acceso restringido desde la DANA de 2024.

Agua que construye piedra

Las cascadas de la Serranía son de toba: el agua cargada de cal deja capas de piedra porosa que levantan barreras, y el río se despeña por ellas. La cascada del Molino de la Chorrera, junto a Tragacete, es el primer gran salto del Júcar; el sendero PNSC-S6, de 0,4 km, llega a su pie. En el nacimiento del Cuervo, el agua baña solo una parte de una barrera de 300 m y hasta 25 m de altura; pasarelas y rampas accesibles llegan a la cascada principal.

Hay cascadas que ya no corren, como la de Uña, que se secó al desviarse el Júcar hacia el Salto de Villalba, y otras de temporada, como la cascada del Fraile de Las Majadas o la de la Dehesa de los Olmos, que solo saltan tras las lluvias. En la Hoz de Beteta, el arroyo del Valle hace cascada después de varios días de lluvia.

Las Chorreras del Cabriel, en Víllora, son un cañón excavado en toba. Tras la dana de octubre de 2024 solo se llega por el sendero PR-CU 53.

Buen uso

La toba es frágil: se mira desde los senderos, sin pisarla ni subirse a ella. Las rocas mojadas resbalan.

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Preguntas frecuentes

¿Hay cascadas accesibles?

Sí: pasarelas y rampas llegan a las cascadas del nacimiento del Cuervo, en el sendero SL-CU 14.