Episodio · 1926 – hoy · Los oficios del monte y del agua

El Salto de Villalba: cien años de luz en el Júcar

En 1926 entró en servicio la central hidroeléctrica del Salto de Villalba, en Villalba de la Sierra. La promovió la Unión Eléctrica Madrileña, según elDiario.es, y la inauguró Alfonso XIII el 15 de junio. Un canal de unos veinte kilómetros llevaba el agua del Júcar desde el embalse de La Toba, a través de la laguna de Uña, hasta un depósito sobre la central, y la electricidad se enviaba a Madrid. Junto a ella creció un poblado con escuela, iglesia y economato que fue vaciándose cuando la central se automatizó.

El canal y la estación superior de la central hidroeléctrica de Villalba de la Sierra en 1979

Foto: «Serranía de Cuenca 1979 23», LBM1948 (1979) · CC BY-SA 4.0

Una obra para Madrid

En 1926 empezó a funcionar en Villalba de la Sierra una central hidroeléctrica que los vecinos llamaron, y siguen llamando, el Salto. Su función era abastecer de electricidad a Madrid, que crecía y necesitaba luz. La promovió la Unión Eléctrica Madrileña, según elDiario.es, que en julio de 2026 recordó el centenario: la central pasó después, tras sucesivas fusiones, al grupo Naturgy, su propietario actual y también el del poblado. El diario sitúa la inauguración el 15 de junio de 1926, a cargo de Alfonso XIII, y explica que la energía viajaba primero hasta la central de Bolarque, en Guadalajara, de diseño muy parecido y levantada antes, y desde allí a la capital. El documental de Vestal Etnografía nombra otra sociedad, la Eléctrica de Castilla; las fuentes no se han podido cruzar.

El agua salía del embalse de La Toba. Un canal la llevaba hasta la laguna de Uña, que hubo que represar y creció de tamaño. Desde la laguna, el canal seguía colgado de los cortados de caliza: trece túneles, varios acueductos y un sifón, el de Rollo Frío, según el documental que Vestal Etnografía grabó para el centenario. El canal medía casi veinte kilómetros según elDiario.es y más de veinte según el documental. Al final, el agua llegaba a un depósito de carga sobre la central y bajaba entubada a las turbinas.

Entre Uña y la central el agua tardaba unas tres horas. Si las turbinas tenían que arrancar a las siete, el agua se pedía a las cuatro. El depósito regulaba la diferencia: entraba lo que venía del canal y salía lo que pedían las máquinas.

La madera también pasaba

Antes de dar luz, el Júcar daba madera. Cada primavera bajaban por él troncos de pino hacia Cuenca, y la central no podía cortarles el paso. La solución fue que la madera usara el mismo canal. En el sifón de Rollo Frío se tendió un acueducto metálico para los troncos, y desde el depósito de carga un canal propio los devolvía al río, sin pasar por los cortados de Uña.

Entre los testimonios hay quien vio bajar maderadas por allí y recuerda cómo se sacaban los troncos en el embarcadero con mulas y se cargaban en camiones al final del camino.

El poblado

Al pie de la central se construyó un poblado ordenado por oficios. Abajo vivían los obreros; arriba, los cargos. En la explanada estaban la central, la iglesia y la casa de dirección, donde se alojaban los jefes. Quien entró a trabajar en 1960 contó ese año 149 empleados: jardineros, carpinteros, fontaneros, electricistas, pintores. ElDiario.es habla de más de cien familias y de unos 118 trabajadores en su mejor momento, según el cálculo del historiador local Joaquín Carboné; el documental, de unas quince familias. Las tres cifras no coinciden.

El Salto tenía lo que el pueblo todavía no tenía. Luz eléctrica, cuando en el pueblo todavía se calentaban con estufas de leña, y agua potable, filtrada desde el canal con capas de tierra, antes de que Villalba la tuviera. Escuela. Un cura empleado de la compañía que decía misa a diario. Un médico del pueblo que pasaba consulta dos días por semana en una clínica que sorprendía a los visitantes. Y un economato a precio de coste: se apuntaba el pedido en una libreta, el importe se descontaba de la nómina y un camión lo repartía casa por casa. Cada familia tenía además un gallinero en la parte alta, con conejos, cerdos o palomas.

La misa del gallo no se decía en Villalba, sino en el Salto. Los vecinos bajaban por el camino con luces, como en un belén.

Villalba antes y después

Para el pueblo, la obra fue un cambio de escala. Vino gente de fuera a trabajar en la construcción, y había que alojarla y darle de comer. El abuelo de una de las familias entrevistadas llegó desde Paracuellos de la Vega para las obras y se quedó como guarda; el de otra empezó en 1926 ayudando a construir y terminó de jardinero. Durante décadas, buena parte de los vecinos de Villalba fueron obreros del Salto e iban y venían andando. Uno de los testimonios lo resume diciendo que Villalba pasó de ser unas casas pequeñas a ser casi la capital de aquellos pueblos. Hacia 1950-1960 el municipio llegó a unos 1.100 habitantes, contando a la gente del Salto, según elDiario.es; hoy tiene unos 600.

La automatización

Con los años, la central se automatizó y muchos oficios dejaron de hacer falta. Las plazas de quienes se jubilaban ya no se cubrían. Un matrimonio de las últimas familias del poblado cuenta que sus padres se retiraron hacia 1990-1995. Al final quedaban tres niños en el poblado. Cuando los dos mayores cumplieron catorce años y bajaron a estudiar a Cuenca, la pequeña tuvo que irse también: la escuela no seguía abierta para una sola alumna.

En el centenario, algunas casas se habían rehabilitado como residencia para trabajadores de la empresa. El resto de los edificios, según los antiguos vecinos, estaba en ruinas. La central sigue funcionando: Naturgy cifra su producción en unos 23.800 MWh al año, el consumo de unos 8.000 hogares, según elDiario.es, que recoge del concejal Juan Expósito un trabajador directo de la empresa y tres de subcontratas.

Vocabulario

Salto
Desnivel de agua aprovechado para producir electricidad, y por extensión la central y todo su conjunto. En Villalba de la Sierra se dice «el Salto» para nombrar la central y su poblado.
Depósito de carga
Balsa situada sobre la central donde termina el canal. Regulaba el agua que bajaba entubada a las turbinas; en el Salto había que pedirla con unas tres horas de antelación, lo que tardaba en llegar desde Uña.
Sifón
Tramo en el que el canal baja y vuelve a subir salvando una depresión del terreno. En el de Rollo Frío se construyó un acueducto metálico para que pasara la madera.
Economato
Tienda de la empresa con productos de primera necesidad a precio de coste. En el Salto se pedía con una libreta y el importe se descontaba de la nómina.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el Salto de Villalba?

Es la central hidroeléctrica de Villalba de la Sierra, en la Serranía de Cuenca, inaugurada el 15 de junio de 1926 según elDiario.es. Aprovechaba el agua del Júcar, llevada por un canal desde el embalse de La Toba y la laguna de Uña, y su electricidad se destinaba a Madrid. Junto a ella se levantó un poblado para sus trabajadores.

¿Por qué el canal del Salto tenía un paso para la madera?

Porque el Júcar era también el camino de la madera. Cada primavera bajaban troncos de pino hacia Cuenca, y la obra tenía que dejarlos pasar. Según el documental de Vestal Etnografía, los troncos bajaban por el propio canal, cruzaban el sifón de Rollo Frío por un acueducto metálico y volvían al río por un canal propio desde el depósito de carga.

¿Cuántas personas vivían en el poblado del Salto?

No hay una cifra documental y las fuentes no coinciden. ElDiario.es habla de más de cien familias y de unos 118 trabajadores en el mejor momento; quien entró a trabajar en 1960 recuerda 149 empleados ese año, y la narración del documental habla de unas 15 familias. A comienzos de los años noventa quedaban tres niños.

Fuentes y lecturas
  1. Vestal Etnografía: «Cien años del Salto de Villalba. La obra del siglo en la memoria de Villalba de la Sierra» (documental con testimonios de vecinos y antiguos residentes del poblado) texto consultado · Fuente oral. Leída la transcripción automática; las cifras y nombres se han tomado solo donde la transcripción es inequívoca.
  2. elDiario.es, Javier Muñoz de la Torre Granados: «Cien años del Salto de Villalba: la fábrica de luz para Madrid que reclama conservar su patrimonio» (19-7-2026) texto consultado · Prensa. Sociedad promotora, inauguración, longitud del canal, trabajadores, población de Villalba y relación con Bolarque. No da el año de inicio de las obras ni la empresa constructora.
  3. Finantres Noticias: «Cuenca recupera la obra hidráulica que convirtió el Júcar en energía hace un siglo» referencia localizada · Localizada mediante buscador. La dirección ya no abre (error 404), así que no se ha leído; se cita solo como referencia de la exposición del centenario.

Cuestiones pendientes

  • Sociedad promotora: elDiario.es la nombra como la Unión Eléctrica Madrileña, hoy integrada en Naturgy, que es la propietaria actual. El documental cita a la Sociedad Anónima Eléctrica de Castilla y un testimonio, a «Unión Eléctrica». Se registran las dos versiones: falta una fuente documental de la época.
  • Inauguración (15 de junio de 1926, con Alfonso XIII): solo en prensa de 2026. Contrastar con la prensa de 1926. Tampoco consta el año de inicio de las obras ni la empresa constructora.
  • Longitud del canal: casi veinte kilómetros según elDiario.es y más de veinte según el documental. El número de túneles (13) y los acueductos constan solo en el documental.
  • Trabajadores y familias: elDiario.es habla de más de cien familias y de unos 118 trabajadores en el apogeo (cálculo del historiador local Joaquín Carboné); un testimonio, de 149 empleados en 1960; la narración del documental, de 15 familias y casi 150 trabajadores. Las cifras no cuadran y ninguna sale de un archivo.
  • Ubicación de la central, el depósito y el sifón de Rollo Frío: sin coordenadas verificadas.

Todas las fuentes de la memoria.

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