Oficio · Hasta 1982 · Los oficios del monte y del agua
Las salinas de Valsalobre
En Valsalobre se sacó sal de un pozo hasta 1982. Se evaporaba el agua en albercas de madera durante el verano y se vendía a los ganaderos de los pueblos vecinos, que venían con sus caballerías. La salina se cerró cuando los rebaños fueron a menos y la sal del mar salió más barata. Lo cuentan vecinos del pueblo en vídeos de Vestal Etnografía.
Una sal para los rebaños
En el valle de Valsalobre hubo salinas hasta 1982. Los vecinos que las recuerdan relacionan con ellas el nombre del pueblo: para ellos, un valle con sal. No es una etimología contrastada, pero dice lo importante que fue la sal en la memoria del lugar.
La sal salía de un pozo. En tiempos más antiguos, recuerda un vecino, el agua subía con una noria que movía una burra y se echaba a un estanque; más tarde se extrajo con un motor eléctrico. Desde allí pasaba a las albercas. Quienes han tenido que abrir un pozo en el valle cuentan que, por debajo del nivel del agua dulce, la que sale es siempre salada. En la pared de una casa quedan agujeros que hicieron las vacas lamiendo el salitre, y las palomas siguen yendo a un manantial de agua salobre junto a la carretera.
Cómo se sacaba
Las albercas eran balsas poco profundas, forradas de madera y de losas. El hierro no servía, porque la sal lo estropeaba, y el cemento tampoco; la madera, al revés, la protegía. A mediados de junio se lavaban y se echaba el agua. Según el tiempo, se sacaba sal en julio, agosto y septiembre, normalmente una vez por semana.
Había que vigilar el cielo. Si llovía, el agua dulce tenía que evaporarse antes de que empezara a formarse sal, y se perdía una saca. Un salinero recuerda que antes las tormentas de julio y agosto eran casi diarias y que ahora, con veranos más secos, la salina habría dado cosechas estupendas. Cuando salía bien, las albercas cuajaban en placas, y quienes las vieron funcionar hablan de lo bonito que era.
La sal se recogía con rastrillos de madera. Se hacían montones en las calles entre las albercas para que escurriera. La más fina se barría con baleos, escobas de tallos del monte. Se guardaba en una nave y se iba amontonando. El abuelo de la familia que la llevó era también carpintero: hacía las ventanas, las puertas, las ruedas de las carretillas, hasta los ataúdes. La salina era un negocio de varios oficios.
Quién la compraba
La compraban los ganaderos de los pueblos de alrededor. Venían con caballerías, y todavía se ven en una pared las estacas donde ataban las mulas mientras cargaban los costales. Un entrevistado recuerda, de memoria y sin cifras exactas, unas cuatro mil ovejas en Valsalobre y muchas más en Villanueva, Carrascosa, Peñalén y Tragacete. En los últimos años, algún ganadero mandaba un recado con el cartero: diez sacos para que se los llenaran, y ya iría a por ellos.
Se vendía con una medida de madera que se enrasaba, y se regalaba un poco de más. En una columna de piedra se contaban las carretillas con rayas, una por carretilla y una cruz cada diez: era la manera de saber quién había trabajado más.
La sal era fundamental para el ganado. Un pastor lo explica así: cuando bajaba con quinientas ovejas a Córdoba, andando durante un mes, allí no les hacía falta; a los dos días de volver a la sierra pedían sal otra vez. En la sierra faltaba sodio en los pastos. A las ovejas se les echaba sal en losas colocadas en sitios fijos, cada tres o cuatro días. Y cada matanza gastaba entre una y dos arrobas para curar los jamones.
El final, en 1982
Quien fue el último salinero sitúa el cierre en 1982. Era el año en que se marchaba a la mili, y su padre dijo que solo ya no se atrevía. Pero el fondo era otro: cada vez había menos ganado en los pueblos, la sal del mar salía más barata y empezaron a llegar los bloques de sal para colgar a las reses. Solo las ovejas, que no lamían piedras, seguían necesitando la sal suelta.
Hoy la nave se ha ido abajo y queda el recuerdo. Otro vecino, que de niño vio la salina en funcionamiento, cuenta que allí le entró el gusanillo de la carpintería y que luego hizo ventanas hasta en Alemania. Para los entrevistados, el declive del ganado y el abandono del monte van de la mano, y lo cuentan en El monte da de comer.
Palabras del oficio
- Alberca
- En la salina, cada una de las balsas poco profundas donde se dejaba evaporar el agua salada. Las de Valsalobre estaban forradas de madera y losas.
- Saca
- Cada recogida de sal. En condiciones normales, una por semana durante el verano.
- Baleo
- Escoba hecha con tallos del monte, con la que se barría la sal fina de las albercas y se barrían también las eras.
Dónde está hoy
Sigue en otras webs
- Valsalobre en altotajo.es · el pueblo contado desde el Alto Tajo
Preguntas frecuentes
¿Había salinas en Valsalobre?
Sí. Los vecinos recuerdan un pozo de agua salada y unas albercas donde se evaporaba el agua en verano. La última saca fue en 1982.
¿Para qué se usaba la sal?
Sobre todo para el ganado, porque las ovejas la necesitaban cada tres o cuatro días, y para las matanzas: una o dos arrobas por matanza para salar los jamones.
¿Por qué se cerró?
Los entrevistados lo achacan al declive de la ganadería de la comarca y a que la sal del mar salía más barata. Además, aparecieron los bloques de sal para el ganado.
Fuentes y lecturas
- Vestal Etnografía: «Las salinas y el pino de Judas en Valsalobre» (conversación con tres vecinos) texto consultado · Fuente oral. Leída la transcripción automática: cifras y fechas son recuerdos de los entrevistados y se toman solo donde la transcripción es clara.
- Vestal Etnografía: «La agricultura y las hogueras de invierno en Valsalobre» (conversación con tres vecinos) texto consultado · Fuente oral. Recuerda la noria con burra y el estanque de las salinas.
Cuestiones pendientes
- Origen del nombre: los vecinos lo relacionan con la sal del valle («valle salado»). Es su lectura, no una etimología contrastada.
- Cuándo empezó la explotación y quién fue su dueño antes de la familia que la llevó: un entrevistado dice que pasó por varias manos, entre ellas gente de Molina de Aragón, y que la escritura la guardan los primos. No hay documento consultado.
- Ubicación exacta de las salinas, el pozo y la nave: se sabe que están en la parte baja del pueblo, junto a la carretera. Sin coordenadas verificadas.
- Qué se hizo con la sal que sobraba al final (un entrevistado habla de venderla para las carreteras en invierno): la transcripción no lo deja claro.
- Contrastar con documentación escrita (Madoz, catálogos de salinas) la antigüedad de la explotación.
Siguiente relato: La dehesa y el ganado de Valsalobre


