Episodio · Años 40 – años 70 · Guerra, maquis y posguerra

Mayos, quintos y baile en Valsalobre

En Valsalobre se bailaba los domingos en un salón del barrio del Solano, los mozos cantaban los mayos a las mozas y los subastaban por cuartillos de vino, y la noche de Resurrección se colgaba un Judas de un pino enorme. Los quintos se despedían cantando. Lo cuentan vecinos del pueblo en vídeos de Vestal Etnografía.

Un pueblo con muchas fiestas

Los vecinos de Valsalobre recuerdan un calendario cargado. Santiago, el patrón, el 25 de julio; Santa Ana al día siguiente; la Virgen de agosto y San Roque. Y San Blas, San Isidro, San Antonio, Año Nuevo, la Cruz de mayo, cuando el sacerdote bendecía los campos en procesión. Se celebraba todo, dicen.

El baile del Solano

El pueblo tenía dos barrios, el Solano al norte y el Muladar al sur. En el Solano, en la planta baja de una casa del ayuntamiento, había un salón donde se bailaba los domingos. Al principio, con una guitarra, unos platillos y quien cantara; unos mozos daban la vuelta al pueblo tocando y las chicas ya sabían que había baile y se arreglaban. Luego llegó el acordeón: el primero fue un músico de Peñalén, que además era sacristán y tocaba el órgano de la iglesia, y más tarde, un acordeonista de Carrascosa. Un vecino cuenta que su padre, que tenía mucha confianza con los mozos, trajo una vez un piano de manivela desde cerca de Sacedón, en carro, y tuvo que devolverlo porque no tuvo éxito.

El baile tenía sus reglas. Cuando empezaba la música, las chicas se juntaban de dos en dos y los chicos, también de dos en dos, iban a pedirles baile. Si ellas decían que no, había que dar media vuelta. Estaba prohibido juntarse con una chica por la calle, así que el baile era el sitio donde se hablaba y donde empezaban los noviazgos. Una vecina recuerda que su padre no la dejaba salir pasadas las nueve.

Hubo épocas en que el baile dependía del permiso. Uno de los entrevistados cuenta que el cura se presentaba y preguntaba por el permiso gubernativo, y que si no lo había, no había baile, aunque el pueblo no tuviera ni para comer. Y que allí mandaban, dice, el secretario, el cura y la guardia civil. Es un recuerdo suyo.

Los mayos

En primavera, los mozos cantaban los mayos. Los más pequeños los echaban desde las eras; los mayores iban casa por casa, a las mozas. Cada mayo se subastaba por cuartillos de vino: los amigos de cada mozo pujaban, y quien más ofrecía bailaba luego con la moza, aunque no le gustara. Después había baile y merienda, y daban huevos y, si podían, un plato de rosquillas o algo de beber.

Un vecino reconoce que eran malos: cuando sabían que a un amigo le gustaba una chica, pujaban todos para subir el precio. Una vecina cuenta que un año, por no querer bailar con quien le había cantado, no le dieron huevos, y que desde entonces no se hablaron.

En Semana Santa, las mozas recorrían las casas cantando o rezando, vestidas de luto, y les daban huevos y un tazón de judías, que luego vendían en Beteta para la Virgen. Las madres les hacían las velas.

Los quintos

Uno se hacía mozo al entrar en quintas, y los quintos pagaban una cuota por entrar, aunque nadie recuerda cuánto. Antes de irse a la mili había baile de despedida. Se cuenta que las mozas acompañaban cantando a los quintos hasta Cañizares, porque el coche de línea no pasaba de allí: aún no había carretera. Un vecino cuenta que se quedó sin baile de despedida, porque había muerto la madre de un amigo y el pueblo estaba de luto, y que supo la víspera que tenía que presentarse en Cuenca.

El pino de Judas

La noche de Resurrección, los mozos colgaban un Judas de un pino que habían cortado en el monte: el más grande y el mejor, y cada año competían por superar el anterior. Lo arrastraban hasta el pueblo con carros, y alguna vez fueron dos carros, uno delante y otro detrás. Se hacía un hoyo y se clavaba. Los mozos tenían que guardarlo toda la noche, porque los de los pueblos de al lado venían a derribarlo por fastidiar: era una costumbre extendida.

El último Judas «alto» lo sitúa un vecino hacia 1965 o 1966: ocupaba toda la calle, con palos empalmados, y lo levantaron entre ocho o diez, con horquillas. Eran ya pocos; antes había treinta o cuarenta mozos. Después se siguió la costumbre con un palo más pequeño, y cuando no había gente se cortaba el pino y se vendía allí mismo. Hoy, dicen, ponen un palillo delgado que nadie ve.

Taberna, tienda y cartas

Muchas casas tenían taberna o ultramarinos. Los hombres jugaban a la brisca y al tute, con la estufa puesta. Algunos vendían vino de unas cubas que traían de Carrascosa, en mula, y la gaseosa se traía de una fábrica de Villanueva con las botellas colgadas del serón. No había nevera: la bebida se refrescaba en el pilar de la fuente o en un pozo cavado en una casa. Se pagaba con huevos, y a veces se fiaba en un cuaderno. Los entrevistados recuerdan, riendo, a chicos que birlaban huevos de casa y los escondían detrás de la iglesia para pagarse sus caprichos.

La primera televisión llegó al local del ayuntamiento donde ahora está el bar, y todo el pueblo bajaba a verla por las noches. La imagen era mala, y la antena de una de las casas, con casi medio kilómetro de cable, tuvo que instalarse por encima del pozo de agua.

Las hogueras de invierno

En invierno había hogueras en las puertas de las casas o en los barrios. En San Julián se quemaban las cestas viejas; también había hogueras por San Antón y por Santa Águeda. Los chavales iban por las casas de las chicas con un muñeco para que les dieran huevos y dinero, y luego hacían una fiesta con tortillas. La leña, cuentan, se robaba de los rimeros de las casas, y a veces también una gallina o un conejo. Hoy, dicen, de esas fiestas queda poco, porque en invierno apenas hay gente en el pueblo.

Vocabulario

Mayo
Canción con la que los mozos rondaban a las mozas en primavera, puerta por puerta, y que acababa en una subasta de cuartillos de vino para bailar con ella.
Quinto
Mozo que cumplía la edad de entrar en la mili. En Valsalobre se despedía con baile.
Pino de Judas
El pino más grande que los mozos cortaban en el monte y clavaban en el pueblo; del extremo, en la madrugada de Resurrección, colgaban un Judas.
Cuartillo
Medida de vino. En los mayos se pujaba por cuartillos: el que más ofrecía bailaba con la moza.

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Preguntas frecuentes

¿Qué eran los mayos de Valsalobre?

Una ronda de los mozos a las mozas en primavera. Iban de puerta en puerta cantando, y luego se subastaba por cuartillos de vino quién bailaba con cada moza. Después había baile y merienda, con huevos y rosquillas.

¿Dónde se bailaba?

En un salón de la planta baja de una casa del ayuntamiento, en el barrio del Solano, los domingos. Al principio con guitarra y platillos; luego, con acordeón, a veces de músicos de Peñalén o Carrascosa.

¿Qué era el pino de Judas?

Una fiesta de los mozos. Cortaban el pino más grande del monte, lo traían con carros y lo clavaban en el pueblo. La madrugada de Resurrección colgaban un Judas de la punta y lo guardaban toda la noche para que no lo tiraran los de otro pueblo.

Fuentes y lecturas
  1. Vestal Etnografía: «Historias de la taberna y el baile en Valsalobre» (conversación con tres vecinos) texto consultado · Fuente oral. Leída la transcripción automática: fechas y nombres son recuerdos y se toman solo donde la transcripción es clara.
  2. Vestal Etnografía: «Los mayos y la matanza en Valsalobre» (conversación con un vecino de 97 años y una vecina) texto consultado · Fuente oral. De aquí, los mayos y la Semana Santa de las mozas.
  3. Vestal Etnografía: «La escuela y los quintos en Valsalobre» (conversación con tres vecinos) texto consultado · Fuente oral. De aquí, los quintos y la despedida hasta Cañizares.
  4. Vestal Etnografía: «Las salinas y el pino de Judas en Valsalobre» (conversación con tres vecinos) texto consultado · Fuente oral. De aquí, el pino de Judas y los permisos del baile.
  5. Vestal Etnografía: «La agricultura y las hogueras de invierno en Valsalobre» (conversación con tres vecinos) texto consultado · Fuente oral. De aquí, las hogueras de invierno y la subasta de los mayos.

Cuestiones pendientes

  • Fecha exacta en que se cantaban los mayos y letra de las coplas: los entrevistados no recuerdan ninguna.
  • Calendario completo de fiestas y su vigencia hoy; los vecinos citan Santiago, Santa Ana, la Virgen de agosto, San Roque, San Antonio, San Blas, San Isidro y la Cruz de mayo.
  • El permiso gubernativo para bailar y el papel del cura y la guardia civil, como lo recuerda un entrevistado: sin documentación.
  • Ubicación del salón del Solano y de la casa del ayuntamiento donde estuvieron el teléfono y la primera televisión.

Todas las fuentes de la memoria.

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